12 Recomendaciones Navideñas

Se acerca Navidad y seguramente hoy terminen las cenas de empresa.

Para muchos, estas fechas son motivo de preocupación. Después de un año luchando por un objetivo de peso o de salud, llegan las mesas repletas de dulces y licores.

Pero la esencia de la Navidad no es el sufrimiento. Ni los turrones.

La Navidad es la magia que se puede ver en los ojos de los más pequeños, la inocencia y la felicidad acumulada.

Recuerdo con nostalgia mis fiestas navideñas familiares. Recuerdo la familia en casa de mi abuela, el árbol de navidad con las bolas y los chocolates (que comía los de atrás pensando que nadie se daba cuenta). Los adultos jugaban a las cartas y yo deseaba ser adulta ara unirme a ellos. Luego los regalos (que en Portugal se reparten el 24 de Diciembre a media noche, o el 25 por la mañana si consiguen que los niños se acuesten).

Con el tiempo, pasé a formar parte del grupo de los adultos. Los que echan de menos a esos que faltan y que muchos años no tienen ni paciencia para todo lo que hay que preparar. Durante algunos años no disfruté de la magia de la Navidad porque mi niña interior no quería aparecer.

Por suerte fui madre y decidí que mi hija disfrutaría de las Navidades tal como había disfrutado yo.

Mis ojos se volvieron a llenar de ilusión y alegría al ver como ella lo vivía tan intensamente. No me han faltado las fuerzas para idear un sinfín de momentos únicos. Momentos que mi hija seguramente no olvidará y aunque su niña interior se esconda en algún momento, sé que volverá a vivir la magia de la Navidad.

Pero antes de empezar con mis propias fiestas, me gustaría dejar 12 recomendaciones para unas navidades más sanas y equilibradas:

1. La navidad no dura todo el mes de diciembre, ni las fiestas se prolongan por todo enero.

Es verdad que entre Diciembre y Enero se juntan muchas celebraciones (comidas de empresa y familiares, noche de navidad, noche buena, noche vieja, año nuevo y reyes).

Si tienes más suerte aún, te cae algún cumpleaños por medio.

A mi me cae el cumple de mi hija justo entre navidades y reyes, así que tengo la sensación que las celebraciones no terminan nunca.

Pero eso no justifica que no cuides tu alimentación durante dos meses. Una dieta variada y equilibrada deber ser mantenida en el tiempo y aprovechar las celebraciones especiales para un pequeño capricho (que este mes tienes varios).

2. Las celebraciones no son de 24 horas.

Siguiendo con el consejo anterior, que tengas una cena familiar o de empresa no significa que ya puedas empezar a comer mal al medio día. Al revés, piensa que puedes comer bien para compensar el “pecado” que vas a cometer por la noche.

Esto se puede aplicar a cada celebración ya que ninguna dura el día entero. Incluso entre la cena del 24 y la comida del 25 puedes hacer un desayuno saludable y nutritivo.

3. Que puedas comer de todo, no significa que debas hacerlo.

Tendrás comida poco saludable delante la mayoría del tiempo y sabes que no comerás como el resto del año.

Hay que disfrutar la vida y no se puede vivir 365 días del año con una dieta estricta. Aprovecha las celebraciones para dar un gustito a tu paladar pero no conviertas cada día en un conjunto de malas decisiones.

¿Qué quiero decir?

Que, por supuesto, podrás comer un trozo de tarta (o de lo que quieras) pero no necesitas comer la tarta entera.
En mis sesiones de asesoramiento dietético, las celebraciones son las únicas que pongo como día libre aunque siempre dejo claro que, aunque no imponga reglas, somos adultos y sabemos que no tenerlas del todo significa alejarnos de nuestro objetivo (no solo de peso sino también de salud).

Así que disfruta de la comida pero no exageres. Puedes comer pero no estás obligado a hacerlo mal.

4. Come cantidades razonables.

Tienes muchísimos platos deliciosos delante y te apetece probarlos todos. No hay problema si cuidas el orden y la cantidad.

Mi consejo es que empieces por algo que te llene y sea saludable y que luego pruebes un poco de lo demás, incluidos postres, pero en menores proporciones.

En mi casa no somos mucho de mantener tradiciones a la fuerza. Hacemos la cena de navidad en familia como manda la tradición, pero el menú puede variar perfectamente. Este año haremos bacalao con verduras, gambas a la plancha, entradas saludables y dos tipos de ensaladas. Luego tendremos algunos postres caseros (cheesecake y tarta de almendras), unos pocos bombones y turrón.

5. Come despacio, disfruta mucho.

El consejo de comer despacio y masticar bien los alimentos lo conoces de sobra, ¿verdad?

Pues estas fechas es un buen momento de ponerlo en práctica.

Recuerda que son fechas para disfrutar en familia o con amigos, no para comer todo lo que te ponen delante.

Come despacio, mastica bien, saborea cada alimento… conoce mejor los que tienes al lado (no vaya a ser que te toque salir de la mesa como en un anuncio publicitario de este año). Habla mucho entre cada bocado. Cuenta chistes e historias, comparte recuerdos y sueños. Come entre risas, tendrás toda la noche por delante.

6. No compres todos los dulces navideños.

Ya sé que es tradición y que te gusta. De hecho, seguramente te encantaría una cena internacional, con comida y postres de todo el mundo (más comida, más postres). Pero si lo piensas fríamente, no es necesario y nunca se comen todos. Todos los años sobra comida para más de una semana y terminas desayunando postres a diario hasta reyes.

Piensa en tu dieta y en tu economía y compra lo que realmente os gusta más en casa.

7. La compra navideña no se hace con tiempo.

Y con esto no me refiero a las gambas que puedes comprar meses antes y tener congeladas. El problema son los dulces.

Compras turrón para tener en casa cuando llegue el día (que este año en octubre ya se encontraba a la venta) y ¿de verdad no te lo comes?

Si eres de los que no toca la comida antes de la fecha, ¡genial! Pero me temo que si me sigues leyendo es porque también te pasa tener que ir corriendo a comprar más turrón (o lo que sea que te guste) porque el que compraste con tiempo ya se terminó un par de veces.

Así que no compres hasta el mismo día o, si ese día no podrás, compra el día antes y ni lo mires. ¡Es para comer en familia!

8. El alcohol es un capricho que te permites en estas fechas.

No necesitas el alcohol para pasártelo bien. Sin embargo, puede que te apetezca tomarte alguna copa y no debes ser sacrificado por ello.

Eso sí, con moderación.

Puedes tener tu copa y al lado un vaso con agua.

¿Sabías que si por cada vaso de alcohol te tomas 2 vasos de agua no sentirás grandes molestias al día siguiente? Esto se debe a que estás permitiendo a tu organismo metabolizarlo y eliminarlo más fácilmente.

Y en caso de resaca, unos probióticos y un desayuno de plátano y manzanilla te permitirán recuperar un poco.

9. El estrés engorda.

El estrés se puede relaciona con una hormona, el cortisol, que actúa a varios niveles. Te prepara para correr del León (si estás tranquilamente paseando por el campo, tu momento relax, y te aparece un león delante, el estado zen no te ayudará y no podrás invitarlo a unas copas sin que seas parte del menú). Este estado, cuando mantenido en el tiempo, hace que reserves toda la energía posible, lo que el cuerpo hace en forma de grasa.

Además te perjudica digestiones y sueño lo que se volverá, una vez más, en tu contra a la hora de perder peso.

Así, cuando cometas esos pequeños pecados en las celebraciones, disfrútalos sin ansiedad porque son momentos puntuales.

Sentirte mal no hará que el tiempo vuelva al pasado pero sí te complica el futuro.

10. Muévete.

Estamos en fechas que se centran en una mesa llena de comida, pero no necesariamente tienes que estar sentado todo el tiempo.

Si lo piensas bien, en estas celebraciones las comidas se alargan en el tiempo pero hay horas disponibles para disfrutar con los demás.

Antes de la cena de navidad, puedes sugerir una caminada familiar (playa, montaña, luces navideñas del centro de la ciudad… depende de lo que tengas al lado).

El día de navidad, después de comer, puedes optar por otro paseo en vez del silencio delante de la caja tonta (me refiero a la tele).

Y en reyes, ¿por qué no “bajar” el roscón disfrutando con los niños de sus nuevos regalos? Y no me digas que no es posible porque no le has regalado una bici o patines. Hasta con una consola de juegos o un juego de mesa se puede uno mover y dar saltos.

Nosotros salimos a pasear si el tiempo atmosférico lo permite. Viviendo en Madrid, el frío es inevitable pero un buen abrigo y a la calle. Ya si llueve no apetece tanto. Para esos días lluviosos tenemos varios juegos (alguno de la Wii) que nos mantienen activos. Este año hemos pensado en hacer concurso de Pictionary. Seguramente lo pasaremos genial.

11. Organiza las comidas del mes.

Si te toca preparar las celebraciones en tu casa, sabes que son días de autentica locura en los que no tienes tiempo de hacer nada más que cocinar (a menos que lo compres todo hecho).

Seguro que el día que ya no tienes la casa llena, solo piensas en hacer algo rápido o llamar a que te lo traigan a casa.

Con planificación puedes solucionar estos momentos (que ya sabes que existirán).

Por un lado, puedes contar con algunas sobras que podrás comer en los días siguientes o congelar para más adelante. Ten en cuenta lo que harás para saber qué hacer con la comida en cuanto se quite la mesa y no tenerla rodando por casa y terminando en la bolsa de basura unos días después.

Para los demás días, piensa con tiempo en lo que podrás preparar y ten la despensa preparada.

Piensa en lo que puedes hacer con las sobras (siempre sobra) y lo que puedes hacer desde cero.
Ten en cuenta que después de una comida familiar llena de excesos, no te va a apetecer algo muy fuerte. Podrías tener un caldito preparado (incluso congelado) para sacar por la noche.

Te puedo contar que nosotros siempre tenemos lechuga y espinacas para hacer una ensalada (a la que añadiremos otras cosas como sobras, atún o queso). Si de nuestro menú sobra bastante bacalao, por ejemplo, nos lo comeremos otro día. Pero si no sobra suficiente, lo añadiré a una ensalada y ahí tienes una comida (si no sobra bacalao le podré echar una lata de atún).

12. Recuerda la verdadera magia de la Navidad

La navidad no es solo regalos y comidas, De hecho, la verdadera navidad es compartir momentos con las personas que queremos, es reencontrarnos con los que están lejos sin que sea por una causa triste.

Entonces, ¿de verdad necesitas tantas calorías en la mesa?

Estoy segura que si lo pensamos desde el corazón, nos sobran hasta las gambas.

Llena tu mesa de verduras, hortalizas y fruta (venga, añade algún marisco, tartas y turrones) pero, principalmente, acerca más sillas y más risas.

Permite que las próximas generaciones conozcan la magia de la Navidad.

Hace poco he leído una reflexión que me tocó el alma y quiero terminar estas recomendaciones con ella (aunque de memoria, que no sé siquiera donde lo leí):

Aunque no te guste la Navidad por todas las personas que ya faltan, recuerda que fueron justo esas personas las que te enseñaron a celebrarla.

¡Felices Fiestas!
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